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lunes, 17 de mayo de 2010

La nueva ley antitabaco, a partir del 1 de enero de 2011: a menos humos, más clientes

Actualizado Lunes , 17-05-10 a las 19 : 13
Picor de ojos, dificultades para respirar y ese horrible «perfume» en tu ropa, piel y pelo después de pasar unas horas en un bar o restaurante donde todo el mundo fuma. Y, sin embargo, seguimos acudiendo a nuestra cita del fin de semana con el tabaquismo pasivo.

¿Dejarías de ir a estos lugares si por el contrario te prometen un ambiente fresco libre de humo? Desde que el Ministerio de Sanidad anunció su intención de prohibir el tabaco en todos los espacios públicos cerrados, la mayor inquietud de los hosteleros ha sido la pérdida de clientes y, por ende, de beneficios en sus negocios.

Pero, según una encuesta realizada por la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria a casi 3.000 personas (fumadores, no fumadores y ex fumadores) en las consultas de Atención Primaria, los dueños de locales de ocio no deberían estar tan preocupados, porque uno de cada tres españoles asegura que iría más a bares, restaurantes y discotecas si los ambientes estuvieran libres de humo. Por el contrario, sólo un 16 por ciento de los encuestados afirma que sus visitas se reducirían.

«Parece poco oportuno hablar de consecuencias pésimas para el negocio de la hostelería. La nueva ley traería más visitas que deserciones. No hay hasta la fecha ningún dato objetivo que permita afirmar que los españoles van a dejar de acudir a los locales de ocio si llega la prohibición total», ha explicado la vicepresidenta de semFYC, la doctora Ana Pastor.
Hasta la fecha, la mayoría de los no fumadores (72 por ciento) confiesa tener problemas para dar con una cafetería o un restaurante que esté libre de humo. En este sentido, cuando se les pregunta si creen que los locales de más de 100 metros cuadrados han hecho las separaciones completas, entre los no fumadores, casi la mitad (40 por ciento) considera que la separación no es perceptible.

Más de la mitad de los encuestados, ex fumadores (77%) no fumadores (71%) y fumadores (52 por ciento) coinciden, sin embargo, en que los espacios libres de tabaco ayudarían al abandono del vicio. Es más, cuatro de cada diez fumadores se muestra partidario de la prohibición total de fumar, una cifra que se eleva al 80 por ciento en el caso de los no fumadores y los ex fumadores.

Una ley «insuficiente»
 «Los profesionales no hemos dejado de recordar a las autoridades que, aunque la ley de hace cuatro años fue fundamental, sigue siendo insuficiente y debe ser reformada; de hecho, no podemos decir que la prevalencia de fumadores esté reduciéndose», advierte el doctor Xulio Castañal, miembro del Grupo de Abordaje al Tabaquismo (GAT) de semFYC. «Su consumo es el principal problema de salud pública en los países desarrollados, y la primera causa de muerte prevenible; sabemos que uno de cada dos fumadores morirá por alguna enfermedad relacionada con el cigarro», afirma la doctora Pastor.

Sin embargo, entre los fumadores encuestados, sólo un 7 por ciento se había marcado como objetivo dejar de fumar en menos de una semana, un 9 por ciento en menos de un mes y un 12 por ciento a lo largo del año, mientras que un 27 por ciento confesó que no tenía ninguna intención de abandonar el tabaco. Desde el pasado mes de enero, cuando muchos se hicieron la promesa de dejar el perjudicial hábito, uno de cada cuatro aguantó sin probar un solo cigarro únicamente un día, el 40 por ciento entre dos y siete días, y sólo el 11 por ciento superó los tres meses sin recaer.

Pero la prohibición de fumar en bares y restaurantes no puede reducirse a una cuestión de la libertad de los fumadores o de los beneficios de los negocios de hostelería, ya que se trata de un tema de salud pública. «El tabaquismo pasivo causa 80.000 muertes al año en la Unión Europea, y entre 2.500 y 6.000 en España, por no recordar el mayor riesgo de problemas cardiacos, cáncer de pulmón, síndrome de muerte súbita del lactante, otitis media, enfermedad respiratoria o asma», recuerda el doctor Castañal.

ABC

domingo, 14 de marzo de 2010

Guerras religiosas del siglo XXI

Las estadísticas indican que el número de musulmanes en Occidente, en particular en Europa, no cesa de crecer por razones de flujo migratorio y de mayor tasa de natalidad entre los mahometanos. En cambio, el número de cristianos en Oriente Próximo no para de menguar. La región que fue cuna del cristianismo se vacía. Junto a la pobreza general y la discriminación social, los últimos años han visto una espiral de violencia política contra las minorías cristianas por parte del radicalismo islámico.
Según la ONG «Open Doors», alrededor de 100 millones de cristianos (de los 2.000 millones de creyentes de esa religión que hay en el mundo) viven hoy acosados, la gran mayoría en países islámicos.
La lista de los «infiernos» en la Tierra donde millones de cristianos luchan por vivir su fe suele estar encabezada en el «ranking» de las organizaciones internacionales por naciones como China, Arabia Saudí, Nigeria, Sudán o Egipto. El clima ideológico de todas esas naciones, que sirve de caldo de cultivo para la persecución o la matanza de cristianos, es el rechazo de los valores de libertad y tolerancia religiosa, que explica fenómenos como el de las «caricaturas danesas», o la presión de la Conferencia Islámica para que se legisle contra la blasfemia.
Arabia Saudí: Vuelta a las catacumbas
Arabia Saudí, «guardián de los lugares sagrados» de la Meca y Medina, es para muchos analistas el país que persigue de modo más sistemático y eficaz a los cristianos, al igual que a los fieles de otras religiones.
Todas las organizaciones —incluyendo la ONU y el Departamento de Estado norteamericano en su informe anual sobre libertad religiosa— condenan periódicamente la persecución de cristianos en Arabia Saudí, pero el primer productor mundial de petróleo se muestra inmune a las críticas.
Más de un millón de cristianos, en su inmensa mayoría católicos procedentes de regiones pobres de Asia, trabajan y residen en Arabia Saudí. El gobierno, dócil ante el clero radical wahabí, prohíbe no sólo las iglesias sino también la reunión de cristianos para rezar. Los casos de detención, tortura y expulsión de emigrantes por su práctica religiosa son muy frecuentes. El millón de católicos que trabaja en las ciudades y explotaciones petrolíferas no tiene posibilidad de oír misa (Arabia Saudí es una versión moderna de las catacumbas), ni cuenta con sacerdotes para los sacramentos.
El régimen de Riad recuerda a Occidente su obligación de dotar de mezquitas a los emigrantes musulmanes, y costea generosamente su construcción en todo el mundo, pero prohíbe de modo tajante la existencia de iglesias en su propio territorio. La conversión de un saudí musulmán al cristianismo se castiga con la muerte.

Nigeria: Diez años de sharía, doce mil muertos
Desde que en 1999 se implantara la Sharía —ley islámica— en doce estados de Nigeria, al menos 12.000 personas, la mayoría cristianos, han muerto en los choques religiosos registrados en el país.
En el último incidente, a comienzos de esta semana, quinientas personas de la tribu berom, una etnia sedentaria que profesa la fe cristiana, fueron asesinados a machetazos por ganaderos de la etnia fulani, de mayoría musulmana. Según fuentes oficiales, la masacre fue la respuesta de los fulani a los enfrentamientos religiosos del pasado enero, que dejaron un saldo de 326 muertos.
En la actualidad, Nigeria es uno de los países del mundo con mayor comunidad cristiana; más de 70 millones frente a cerca de 75 millones de musulmanes, por lo que resulta común que la ancestral rivalidad por el control de los terrenos de cultivo sea disfrazada de conflicto étnico-religioso.
El enfrentamiento se ha agudizado en los últimos meses por el evidente vacío de poder que sufre el país, gobernado de facto en la actualidad por el vicepresidente Goodluck Jonathan.
Sudán: Tras el biombo de Darfur
Desdibujado bajo el mediático Darfur, el conflicto entre el norte de Sudán —de mayoría musulmana y árabe— contra el sur del país —cristiano y animista— se ha convertido en los últimos años en una de las crisis humanitarias más olvidadas del planeta. Un enfrentamiento, fomentado por el Gobierno islamista de Omar al Bashir, que se ha cobrado la vida de cerca de dos millones de personas, la mayoría de ellas bajo un salvajismo extremo. Éste es el caso de la localidad de Tombura Yambio, donde a finales del pasado año decenas de cristianos fueron crucificados vivos, según denunciaba Hiiboro Kussala, uno de los obispos locales. Mientras, en la capital, Jartum, la comunidad cristiana se ve obligada a sufrir humillaciones de tono moral.

China: El partido comunista es el único Papa
Sacerdotes desaparecidos desde hace varios meses. Misas clandestinas en casas particulares. Católicos torturados en las cárceles. Miradas recelosas en las iglesias, vigiladas por policías apostados a sus puertas que toman los datos de los feligreses. Así es la vida bajo lupa de los cristianos en la China del siglo XXI, donde la apertura económica y social de los últimos treinta años no ha erosionado el autoritario poder del régimen comunista.
Para que nada ni nadie le hagan sombra, Pekín controla no sólo a los disidentes políticos y a todas las organizaciones civiles, sino también los cultos religiosos. Por una parte, negocia con el Vaticano para establecer relaciones diplomáticas, rotas desde la masiva expulsión de misioneros en 1951, pero, por la otra, dirige y nombra sus propios obispos tanto en la iglesia protestante, que oficialmente cuenta con 20 millones de miembros, como en la Asociación Católica Patriótica, que no reconoce la autoridad del Papa y sus más de diez millones de feligreses reconocidos.
Sin embargo, se calcula que podría haber unos 60 millones de cristianos que practican su fe en misas secretas celebradas en casas particulares. El año pasado, la Policía irrumpió en 77 de ellas y, además, detuvo al obispo Julius Jia Zhiguo y al abogado católico Gao Zhisheng, que permanecen desaparecidos desde entonces.
En una nación supuestamente atea, pero donde la fe es una cuestión de Estado, el Partido Comunista se erige como máxima autoridad religiosa para convertirse en el Papa de los católicos chinos.Egipto: La desgracia de ser copto
Egipto cuenta con la mayor población cristiana de Oriente Próximo —alrededor del 10 por ciento— pero esa condición no resulta nada placentera: decenas de coptos han sido asesinados en los últimos años a manos de islamistas.
Aunque el régimen presume de tolerante, el acceso a cargos políticos resulta siempre denegado a aquellos que no profesen otra fe que no sea el islam.

Cinco «infiernos» donde se reza a Jesús